Desarrollo Sostenible

Frente al sistema económico actual, basado en un consumo de ‘usar y tirar’, nace el concepto de economía circular con el que se aspira a reducir todo lo posible la generación de residuos dentro de los ciclos productivos y plantear un nuevo modelo económico que subsane y corrija los excesos del crecimiento desmesurado, principalmente en su dimensión medioambiental.

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En el año 2015 el sector turístico se reevaluaron en  Vitoria los objetivos planteados en 1995 por la OMT, la UNEP y la UNESCO en la primera Conferencia Mundial sobre Turismo Sostenible, que se celebró en Lanzarote y donde se publicó la “Carta Mundial del Turismo Sostenible“, y donde además de recordarse los principios expresados en la Carta Mundial del Turismo Sostenible de 1995, se reiteró su validez actual ante la preocupación por los efectos negativos del desarrollo turístico.  
En esa ocasión se pudieron analizar los retos de la sostenibilidad turística. Entonces surgió la Carta Mundial de Turismo Sostenible +20

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Consumir de una manera más consciente tiene que ver con un estilo de vida más compatible con un entorno ambiental más sano y con una manera de ganar calidad de vida. Este camino compatibiliza la placidez propia con la colectiva y facilita la prosperidad sólo sin acaparar muchos recursos y sin contaminar el medioambiente.

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Con frecuencia se escucha hablar de agricultura sostenible, que combina la agricultura tradicional con nuevas prácticas agrícolas amigas del medioambiente, que permiten producir más y mejor sin dañar la madre tierra, y aprovechando los recursos naturales existentes en la naturaleza.

Desde que el hombre evolucionó por su ingenio y superación, revolución industrial del siglo XVIII, grandes máquinas, grandes consumos, combustibles fósiles... todo ha ido en detrimento de la madre tierra. En agricultura, con el uso del tractor llegó la mecanización agraria. El uso de tractores y máquinas en la agricultura supone un cambio de modelo para los agricultores, que pasaron de manejar animales domésticos, por ejemplo, a habituarse al uso de combustibles, filtros, volantes, engranajes etc., necesarios para el manejo y mantenimiento de máquinas.

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Los Talleres de reparación de vehículos deben atenerse al cumplimiento de la normativa para una correcta gestión ambiental de los residuos y desechos que producen. Teniendo en cuenta los residuos más habituales en los talleres, los responsables deben cuidar, entre otros aspectos:

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La sostenibilidad se alcanza si atendemos a tres principios básicos como son el económico, social y ambiental. 

Las prácticas empresariales apropiadas aseguran el crecimiento y continuidad de las empresas, beneficiándose así los propietarios, los empleados y los ciudadanos de la comunidad donde se desarrolla cada negocio. Al mismo tiempo, la introducción de prácticas ambientales y la forma en que se utilizan los recursos naturales, aporta beneficios a la  conservación y cuidado de la actividad. Además, el cuidado de los aspectos socio-culturales de la actividad repercute en el tejido social existente donde se desarrolla, preservando y revitalizando la cultura.
Adoptar prácticas de gestión eficiente, "responsables o sostenibles", se traducirá en minimizar los impactos negativos en nuestro entorno y maximizar los beneficios de las actividades económicas a favor de los tres ejes de la sostenibilidad mencionados.  

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Muchas veces el camino más directo para la concienciación ambiental del individuo es su aplicación en el ámbito más cercano. Por ello, la acotación de términos tan básicos como la sostenibilidad y las energías renovables se han ido instaurando progresivamente en nuestro país de residencia, nuestra comunidad autónoma y hasta nuestro lugar de trabajo. Pues bien, desde hace unos años se ha conseguido profundizar en la idea de crear hogares o viviendas más sostenibles. Un modelo que algunos vieron con recelo en su surgimiento pero que poco a poco se ha implantado en nuestra sociedad como algo casi rutinario.

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La sociedad de la que formamos parte tiene un carácter eminentemente interactivo, algo a lo que han contribuido las nuevas tecnologías y, sin lugar a dudas las redes sociales. Ese concepto de conectividad y pertenencia ha facilitado la aparición de nuevas entidades, nuevas formas de emprender negocios y nuevas fórmulas corporativas.

Precisamente ese último concepto ha dado un giro de 360º hacia un término más común de lo que parece, el consumo colaborativo. Individuos y colectivos que han apostado por compartir, prestar o alquilar, entre otras acciones, sus bienes, gastos e inmuebles. Todo ello supone un ahorro para el bolsillo y para el consumo energético.

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