Ofrecer respuestas

La sociedad en la vivimos, actualmente se enfrenta a un gran número de problemas que hay que afrontar lo antes posible. En ocasiones, quizá demasiadas, el crecimiento económico no viene aparejado de una mejora de las condiciones sociales y medioambientales, por lo que nos hemos visto inmersos en una inercia de desarrollo desmesurado que nos sitúa en una posición de emergencia.

Es, por tanto, nuestro cometido ofrecer respuesta en los ámbitos de Responsabilidad Social (RS) medioambiental, a través de un programa que ponga el énfasis en el concepto de la RS Medioambiental y el impacto en la minoración de los problemas ambientales que se ciernen sobre las Islas Canarias y, en general, sobre todo el planeta, como consecuencia de la actividad humana. 

Ofrecer alternativas y propuestas es una de nuestras prioridades para alcanzar la meta de La Tirajala: abordar la vulnerabilidad medioambiental de los modernos Estados del Bienestar. Analizar el modelo económico actual, para determinar a dónde nos lleva y decidir si es a donde queremos llegar, es fundamental. Sin ir más lejos, nos referimos a cómo mejorar los cambios que se corresponden con el debilitamiento del fuerte vínculo que existe entre la actividad económica y la emisión de gases de efecto invernadero, y cuidar el medioambiente en la vida cotidiana, tanto dentro, como fuera del entorno laboral.

Desde La Tirajala creemos que es posible construir una sociedad que cada vez esté más comprometida con la responsabilidad social medioambiental. Por ello, es un error construir un modelo económico y social en el que resulten determinantes criterios y valores meramente economicistas, basados en el éxito y beneficio a corto plazo, a toda costa, incluso de las personas y el medio ambiente. Hay que poner coto a la precariedad y al empobrecimiento social y medioambiental.

Son muchas las cuestiones, por lo que, en un periodo de crisis como el que vivimos, puede ser propicio realizar un debate de calado, con la mayor participación posible, para poder trasladar a la sociedad diversas propuestas y que los ciudadanos puedan valorar qué decisiones son las más adecuadas en cada momento. Nos negamos a permanecer con los brazos cruzados ante la deriva cada vez mayor de nuestros pilares medioambientales.

Un derecho realizable, y no tan complicado, trataría de aplicar propuestas partiendo del bien común. En estos últimos años, a pesar de las condiciones adversas, hemos conseguido avanzar, y lo hemos conseguido gracias al permanente compromiso con la responsabilidad social. Siguiendo esta línea lograremos alcanzar el impulso de la RS medioambiental de la sociedad.

El progreso en este quehacer, impulsar la RS Medioambiental, nos necesita a todos, sin excepción. Tenemos la oportunidad y la necesidad de asentarla en el mundo global en que vivimos. Vean nuestra apartado ACTIVIDAD aunque la Custodia del Territorio es un capítulo poco tratado por La Tirajala, una pena. 

 

La responsabilidad Social tiene que ver con el compromiso, con los valores sociales que compete a la sociedad, a los productores, al comercio y la administración. Comprender los impactos medioambientales y tener la determinación de prevenir y mejorar son cuestiones que incumben a todos. Es necesario adoptar un enfoque integral para lograr la cooperación entre los participantes de la cadena de suministro, desde el productor y el vendedor, hasta el consumidor.

Todos los eslabones de la cadena productiva, así como las instituciones y administraciones públicas, deben involucrarse con los efectos medioambientales de los productos que adquieren, fabrican o venden, pues es esencial para decidir conforme con los valores de la RS Medioambiental y, por ende, para ser capaces de actuar a favor de nuestro futuro y nuestro planeta.

Los consumidores deben adoptar un comportamiento respetuoso con el medio ambiente a la hora de adquirir productos, tecnologías y diseños, en sintonía con un consumo y modo de vida sostenible. Estas decisiones las pueden tomar a través de la información de normas y etiquetas.

Las empresas pueden mejorar la RS medioambiental modificando procesos y técnicas que tengan en cuenta las consecuencias en el entorno. La Responsabilidad Social Corporativa hace referencia a obligaciones y compromisos, legales y éticos, que se derivan de los impactos que su actividad produce en el ámbito social, laboral y medioambiental. Las empresas deciden voluntariamente si desean contribuir a la consecución de una sociedad mejor, lo que incluye la conservación medioambiental. En este sentido, han de contar con los procesos y los recursos necesarios y adecuarlos a los compromisos ambientales.

El comercio puede corregirse para que logre defender la responsabilidad social corporativa, en busca de un beneficio que contemple los objetivos empresariales y los del interés público. Nuestro comportamiento, ahora más que nunca, debe tener una base ética, porque cada día aparecen nuevas informaciones que predicen un futuro difícil para el planeta. Debemos jugar limpio y tener una actitud proactiva a favor del Medio Ambiente, dinamizado por un compromiso de cooperación institucional, empresarial y ciudadana.

El ecosistema en el que habita un ser vivo está formado por todo lo que le rodea e interactua con él, es decir, por todo lo que, en menor o mayor medida, le afecta. Los seres humanos vivimos en un espacio, en un entorno natural, rural o urbano, y debemos entender que respetar este entorno es un deber que tenemos como ciudadanos.

La actividad humana modifica el medio ambiente, al talar árborles, quemar combustible, cultivar la tierra, etc. teniendo en cuenta la cantidad de habitantes del planeta, con demasiada tecnología a su dispocision, las alteraciones en el entorno pueden ser muy importantes y afectar al ecosistema global. En estos últimos años hemos participado responsablemente en la conservación del MA, conscientes de la importancia de su conservación. Entre otras razones porque disponemos de los medios para lograrlo.

Veamos los principales problemas medioambientales que se derivan de la actividad humana:

  • CONTAMINACIÓN: se produce al liberar al medio sustancias que tengan efectos negativos sobre el mismo.
  • CALENTAMIENTO GLOBAL: efecto provocado por el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera, que impide que parte de la radiación sea emitida hacia el espacio. Este fenómeno provoca que poco a poco la Tierra vaya aumentando la temperatura, lo que tiene como consecuencia inmediata el cambio acelerado del clima.
  • DEFORESTACIÓN: la deforestación es la pérdida de bosques. Se produce para conseguir espacios para cultivos, para aprovechar la madera o construir carreteras, urbanizaciones, etc.
  • PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD: la biodiversidad es la variedad de especies de seres vivos que hay en un ecosistema. La pérdida de biodiversidad es consecuencia directa de los tres problemas medioambientales anteriormente citados.

EL RESPETO POR LA NATURALEZA

El respeto se refiere al saber valorar, el reconocer las necesidades de otro y de tener consideración.

Cuando el respecto se relaciona con la naturaleza se refiere a la valoración del Medio Ambiente en el que vivimos, de los animales, plantas y todo aquello que hace posible la vida en el planeta. Asimismo, se refiere a la consideración hacia la naturaleza y al reconocimiento de las necesidades de la misma, es decir, el mantenimiento de las condiciones para que pueda seguir existiendo y desarrollándose como tal.

El respecto por la naturaleza no solo es valorarla, sino tomar las medidas necesarias para no dañarla, esto se llama conciencia ecológica.

Nuestro entorno influye y repercute directamente sobre nuestra salud y nuestro propio bienestar, atacar el entorno y atacar a la naturaleza es, a la larga, atacarnos a nosotros mismos. Si no sabemos utilizar de manera lógica y equilibrada los recursos que el planeta nos ofrece estamos rompiendo una cadena de equilibrio y armonía, que se volverá en contra nuestra.

¿CÓMO PODEMOS CONTRIBUIR NOSOTROS AL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE?

Desde muy pequeños, podemos y debemos aprender a respetar el entorno (nuestras cosas, nuestra casa, la ciudad o el pueblo donde vivimos, la naturaleza...). Es necesario que, desde que se empiece a tener uso de razón, la relación con la naturaleza y con la comunidad sea respetuosa. Saber que pequeñas y simples actitudes pueden contribuir al cuidado de la naturaleza y a evitar problemas ambientales.

Las mejoras ambientales no sólo se pueden dar desde plataformas ambientales organizadas y fuertes, sino que los individuos podemos realizar pequeños cambios que pueden llegar a ser de gran importancia. Los pequeños cambios son poderosos puesto que pueden llegar a tener una influencia universal. Cada día realizamos un montón de acciones y actividades en nuestros hogares que pueden tener efectos más o menos agresivos sobre el medio ambiente: la energía que utilizamos, la forma de trasladarnos, el reciclaje de los residuos que generamos, el consumo del agua, el uso de materiales tóxicos...

Por tanto, debemos actuar en la medida de lo posible, de forma que los efectos de nuestras acciones impacten lo menos posible.

CONCLUSIÓN

El respeto por la naturaleza es, en primer lugar, una cuestión de sentido común, pero, a estas alturas, es irrevocable que la estamos destruyendo, al sostén de nuestra vidas. Está en juego la supervivencia de millones de especies, incluida la nuestra. Para cuidar el medio natural tenemos que encontrar, individual y colectivamente, otro estilo de vida,  nos debe llevar a cambiar nuestra forma de vivir y nuestra actitud hacia el mundo y hacia nosotros mismos. No se trata únicamente de consumir productos más ecológicos, también hay que consumir menos, reciclar, ahorrar agua y energía, no utilizar productos tóxicos, etc. Es necesaria una reflexión continua sobre nuestra relación con el medio y sobre nuestra responsabilidad en su conservación y mejora.

En nuestra vida cotidiana las personas podemos realizar cantidad de acciones que contribuyan a la mejora del entorno a partir del respeto de los lugares donde vivimos (barrio, pueblo, ciudad). Actuar y reflexionar de una manera más concreta sobre los diferentes ámbitos en los que nos desenvolvemos, es una manera de intervenir sobre procesos que, a la larga, transforman la sociedad de manera global.

En definitiva, el planeta corresponderá a nuestras acciones, pero nosotros debemos decidir si queremos mantenerlo en condiciones habitables, aunque esto suponga ciertas renuncias, o por el contrario, queremos vivir sin pensar en el futuro ni en las consecuencias. No olvidemos que el mundo no se acaba con nosotros, es el legado que le dejamos a las futuras generaciones.

Si eres una persona preocupada por la defensa del medio y deseas colaborar con alguna asociación o grupo que trabaje por los intereses de la humanidad puedes asociarte a alguna de las muchas organizaciones que colaboran en la defensa del medioambiente y del entorno. Ver Naciones Unidas y otros a nivel Mundial.

Llevamos algunos años trabajando en el impulso de la cultura de la responsabilidad social medioambiental a través de jornadas, proyectos, artículos y un boletín. Con estas acciones hemos tratado de establecer las bases para llevar una vida cotidiana respetuosa con el medio, tanto dentro como fuera del mercado laboral, elaborar unas pautas en base a valores y principios, que marquen el camino para conseguir el mundo que queremos, con el clima que queremos.

Nuestras líneas de acción se basan fundamentalmetne en analizar y mejorar constatemente la reducción del impacto de la actividad económica en la emisión de gases de efecto invernadero, es decir, promover el impulso de las energías renovables (solar, eólica, biocombustibles, biomasa, hidroeléctirca, maremotriz o geotérmica). La segunda línea es introducir conductas respetuosas en la cotidianeidad, con el fin de mantener el medio natural en condiciones de reproducirse, con el fin de poder atender las necesidades de las generaciones futuras que también tienen derecho a un planeta habitable.

En su conjunto, tratar de impulsar un tipo de economía respetuosa con los límites de cada ecosistema y de la propia Tierra, una sociedad que busque equidad y justicia social mundial y un medio ambiente suficientemente conservado para atender las demandas humanas. Todo ello, buscando la eficacia de las prácticas que buscan un nuevo modelo de convivencia humano-vida-Tierra. Un modelo de relación entre la naturaleza y las personas que garantice las condiciones que sostienen la producción y la reproducción de la vida.

La sostenibilidad representa el lado más objetivo, ambiental, económico y social de la gestión de los bienes naturales y de su distribución. El cuidado, las actitudes, los valores éticos y espirituales son los que acompañan a todo el proceso, sin los cuales, la sostenibilidad no se da o no se garantiza a medio y largo plazo. El cambio climático es una realidad y sus graves amenazas pesan globalmente sobre todos. En este punto, es interesante reflexionar si seremos los depredadores de la naturaleza o, en cambio, si seremos los encargados de protegerla y asegurar su futuro y el nuestro.

En general, estamos hablando de la economía verde que apunta significativamente a reducir riesgos ambientales y a minimizar la escasez ecológica. Un modelo que incluye estar en el mundo con una actitud protectora de la naturaleza.

Es necesario el diálogo entre instituciones, empresas y ciudadanía para diseñar proyectos de desarrollo sostenible e impulsar la cultura de la Responsabilidad Social Medioambiental. Aunque hay cierta conciencia del problema, me preocupa la falta de acuerdos cooperativos para dar respuesta a la coyuntura medioambiental en la que nos encontramos, que atañe cómo mejorar las actividades para que la actividad económica reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero, así como cuidar el medio ambiente en la vida cotidiana, tanto dentro como fuera dle entorno laboral. No debemos olvidar, en una crisis tan grave, que la sociedad necesita esperanza.


La cooperación, con su efecto dinamizador, era un pilar a la hora de afrontar situaciones como las que vivimos, pero parece que ha quedado desterrada de la sociedad desde hace varios años. Sin embargo, debemos recuperar ese pensamiento, ahora, con los recortes del gasto y deuda pública, es más importante que nunca apoyarnos y cooperar entre nosotros. El enfoque debe ser estratégico, las instituciones tienen que tener en cuenta a los actores clave, al tejido empresarial y las ONGs del sector ambiental, para que entre todos podamos afrontar las necesidades de nuestro territorio.

El desarrollo de políticas sociales es esencial, aunque no suficiente. Es necesario sentar unas bases para establecer proyectos específicos y adoptar actitudes acorde con la responsabilidad social medioambiental, solo de esta manera podremos asegurar la supervivencia del Estado del Bienestar, porque no se puede negar la vinculación entre sostenibilidad, innovación y competitividad.

Se vislumbra la construcción de un escenario de diálogo para decidir cómo impulsar y mejorar la Ecoeficiencia en nuestro territorio, en el que se aspira contar con la participación de instituciones, empresas y profesionales que muestren su punto de vista y aporten posibles soluciones. La adhesión a la mesa de diálogo de entidades que no sean públicas será acogida por la sociedad con esperanza, ya que la apuesta exclusiva de las vías públicas, no es suficiente para minimizar los impactos empresariales y medioambientales. Estoy convencido que la adhesión de grandes empresas y el tercer sector a la mesa de diálogo situará el proyecto en un escenario que potenciará el objetivo.